
Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro. EMILY DICKINSON
Y como sabe todo el mundo, en Galicia últimamente esta es la alternativa que nos queda. Temporal tras temporal y con las aeropuertos cerrados una vez por semana, recordando vágamente lo que es el sol y a punto de generar branquias, una buena alternativa a abrir el paraguas y hacerle una visita al Mago de Oz (que también es una posibilidad), es aferrarse a un libro cualquiera y retomar el gusto de la lectura por sí misma.
En ese sentido y desde que arrancaron las navidades, me he puesto a leer libros muy dispares y variados en sus calidades y cualidades, pero con el denominador común de ser algunos de los que formaban parte de The Pila .
Por orden de lectura:
Iacobus
Matilde Asensi
379 p (Edición de Círculo de Lectores)

Esta autora no se la juega nada a la hora de escribir. Si ya has leído algo de ella con anterioridad sabes bien como se va a formar el nudo e intuyes el desenlace. Con todo es como una novela de Ágatha Christie (a la que me confieso adicta desde los 11 años), saber que de antemano quien es el asesino no le quita gracia a la lectura; por otra parte relajada y con escaso nivel de demanda cerebral. Muy recomendable para hacer limpieza mental.
El salón de ámbar
Matilde Asensi
240 páginas

Pues eso, que tenía 39.5 de fiebre y no estaba para grandes esfuerzos mentales. Vi esta edición de bolsillo a precio de revista cutronga mientras compraba papel de regalo y me hice con él para entretener a mis virus.
El Código da Vinci
Dan Brown
480 páginas

Este formaba parte de la pila desde tiempo inmemorial y, gracias a mi leve fobia social y al hecho de no hacer ni caso del mundo a mi alrededor, logré no enterarme de qué trataba hasta leerlo (es, junto con no saber nada de “Los hombres de Paco” y desconocer en qué edición de “Gran Hermano” vamos, uno de mis grandes logros disociales). No sé si el traductor es infame (que puede) o si la trama se la dieron hecha a Dan Brown, pero creo que con la trama que plantea bien podría haber escrito una magnífica trilogía en lugar de ese libro de narrativa flojucha que te deja un regustillo a “mira que era fácil hacerlo bien…”.
El mono desnudo
Desmond Morris
272 páginas

Este me lo prestó KaRMe. En realidad lo intercambiamos con “La mujer desnuda”, del mismo autor y que me regaló por Reyes hace, creo, un par de años. Como ya había leído “La mujer desnuda” muchas de las cosas que me plantea sonaban familiares; otras me parecen llevadas demasiado al extremo de la hipótesis (plausible, pero poco probable) y en otras tiene más razón que un santo. Es una buena cura de humildad para los que miran por encima del hombro a los animales y se creen el culmen de la creación. Para los que no tenemos esa clase de megalomanías (aunque no descarto otras), es un tratado sobre el comportamiento humano útil para relacionarte con un poquillo más de éxito social.
















